En la Comunidad Valenciana, miles de mujeres sacan adelante a sus hijos en solitario. Lo hacen con esfuerzo, con sacrificio y, en muchos casos, con recursos insuficientes. Detrás de cada historia hay una realidad que muchas veces pasa desapercibida, pero que los datos confirman:
Ser madre sola sigue siendo, hoy en día, un factor de riesgo de pobreza y exclusión social.
Una realidad más común de lo que parece
Actualmente, en la Comunidad Valenciana existen más de 200.000 hogares monoparentales, y más del 80% están encabezados por mujeres, según datos recogidos por diferentes medios como Levante-EMV. Esto significa que más de 160.000 madres sostienen solas a sus familias con un único ingreso.
Lejos de ser una situación puntual, se trata de una realidad estructural que va en aumento. Cada vez son más las mujeres que afrontan la crianza en solitario, muchas veces sin red de apoyo y con grandes dificultades para conciliar vida laboral y familiar.
El riesgo de pobreza: el gran desafío
Los datos son claros y preocupantes. En la Comunidad Valenciana, entre el 42% y el 45% de las familias monoparentales se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, según información publicada por Levante-EMV y otros medios regionales.
A nivel nacional, la situación no es muy diferente: casi la mitad de las madres solas (49,5%) vive en riesgo de pobreza, de acuerdo con datos difundidos por Europa Press.
Esto se traduce en dificultades reales del día a día: pagar el alquiler, hacer frente a los suministros, garantizar una alimentación adecuada o cubrir gastos escolares. De hecho, el 95% de las madres solas reconoce tener problemas para llegar a fin de mes, según estudios recogidos por medios como El Periódico.
Criar sola también es una barrera laboral
Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan estas mujeres es el empleo. La falta de conciliación, los horarios rígidos y la sobrecarga de cuidados dificultan el acceso a trabajos estables y bien remunerados.
Además, casi la mitad de las madres ha sufrido algún tipo de discriminación laboral al mencionar que tiene hijos a su cargo, tal y como recogen diversos estudios difundidos en medios de comunicación nacionales.
Esto limita sus oportunidades y perpetúa una situación de vulnerabilidad que no solo afecta a ellas, sino también a sus hijos.
Cuando llegar a fin de mes no está garantizado
Para muchas de estas familias, los gastos básicos suponen un auténtico desafío. Criar a un hijo puede superar los 700 euros al mes, según datos difundidos por Cadena SER, una cifra difícil de asumir con un solo ingreso.
Esto provoca situaciones en las que hay que priorizar constantemente: renunciar a actividades extraescolares, retrasar tratamientos médicos o incluso reducir gastos en alimentación o vivienda.
La pobreza, en estos casos, no es solo económica. También implica falta de oportunidades, desigualdad y, en muchos casos, aislamiento social.
¿Cómo podemos ayudar?
Detrás de cada cifra hay una historia. Mujeres que luchan cada día por ofrecer un futuro mejor a sus hijos, muchas veces sin apoyo suficiente. La falta de recursos, de políticas adaptadas y de acompañamiento agrava una situación que requiere una respuesta colectiva. Apoyar a estas madres no es solo una cuestión de solidaridad, sino de justicia social.
Desde la Fundación Hans Dieter Otto trabajamos para mejorar la calidad de vida de mujeres con hijos menores a su cargo que se encuentran en situación de vulnerabilidad en la Comunidad Valenciana. Juntos, podemos marcar la diferencia.

